Consejos para ser un líder que inspire dentro y fuera del hogar

La consultora de LHH DBM Perú y master coach LHH Región Latam, Mónica Berger, señaló que el trabajo de formar líderes comienza por casa.

“Los niños en todo momento te están observando, tus hijos están viendo todo lo que haces, cómo lo haces, cómo los tratas y cómo te comportas con las personas en general. Están aprendiendo de ti a hacer lo correcto, todo lo que haces tiene un gran impacto para él o para ella. Todos los días, les estás enseñando a vivir”, dijo.

Comentó que las personas están siendo observadas en todo momento, tanto en el hogar como en los ambientes de trabajo. “Los niños y jóvenes no quieren un líder que les diga qué hacer ni cómo hacerlo, quieren un líder que los inspire, los motive y sea un real ejemplo de vida”, agregó. 

En ese contexto, la especialista compartió algunos consejos para convertirse en ese líder que inspire, dentro y fuera del hogar:

– Ser consciente de la responsabilidad como líder: tener siempre presente que está siendo observado. Como líder se tiene la responsabilidad de desarrollarse primero, para poder ser ejemplo, motivar y desarrollar a otros, tanto en casa como a los equipos de trabajo. 

– Ser correcto e íntegro: siempre, en todo momento y ante cualquier situación. Hay que recordar que se es la misma persona en casa y en el trabajo, en el mundo real como en el virtual.

– Ser transparente, genera credibilidad: el valor del líder está ligado a la credibilidad, solo con ella se puede lograr tener seguidores y atraer a los mejores talentos. 

Los equipos siguen a un líder transparente y directo. La transparencia genera confianza, credibilidad y compromiso, permite dar grandes resultados. 

– Buscar una conexión genuina con los demás: estimular conexiones posibilita que las personas sean más comprometidas con el trabajo, lo lleven a cabo de forma realmente legítima e incluso lo disfruten. Hay que generar una auténtica red de apoyo.

– Ser empático: para lograr esa conexión, un líder necesita ser empático, ponerse en los zapatos de los demás, comprender lo que están sintiendo. Esto permite mejores y más cercanas relaciones, genera compromiso.

– Ser un buen comunicador: un líder compromete y alinea a su equipo, los motiva e inspira, a través de la comunicación. 

Hay que tener en cuenta que todo comunica y que más impacto genera la comunicación no verbal. Es relevante tener en cuenta, en todo momento, que está siendo observado.

– Ser un buen oyente, hay que tener siempre disponibilidad: ser un buen oyente significa dedicación, esencial para generar confianza. Captar detalles y sutilezas de una conversación puede hacer la diferencia en una relación. 

Tanto para la familia como para los miembros del equipo, el tiempo que se dedique es trascendente, aunque sea corto. Hay que evitar las interrupciones, la falta de atención o poner foco en otras cuestiones, así como no provocar desconfianza y malestar. 

– Regalar retroalimentación: hoy, más que nunca, los jóvenes solicitan feedback y lo quieren de manera inmediata. Quieren un like o saber qué es lo que pueden mejorar. 

No hay que temer a las conversaciones difíciles, siempre son importantes y necesarias en el trabajo como en casa. Dar y recibir feedback es enriquecedor para ambas partes, fortalece y facilita las relaciones.

– Ser resiliente: los entornos difíciles, inciertos y cambiantes, como los que se viven, requieren líderes flexibles y adaptables, que sepan transitar en estos entornos, fortalecerse ante la adversidad y guiar a sus equipos con optimismo y seguridad.

– Ser protagonista y tener coraje: todo líder necesita asumir la responsabilidad de su liderazgo con protagonismo y coraje. El coraje es esa fuerza que sale del corazón y permite actuar dando lo mejor.