La importancia del emprendimiento en las universidades de America Latina

El emprendimiento es un elemento clave para el desarrollo económico y social de un país.

Aunque esta situación puede variar, habitualmente observamos una menor presencia de emprendimiento en los sistemas universitarios de los países donde existe una menor cultura emprendedora. Esto puede deberse a diversos factores, como la falta de recursos y apoyo para iniciar proyectos empresariales, una educación orientada hacia empleos tradicionales o una cultura que valora más la estabilidad laboral.

Por otro lado, en países con una cultura emprendedora más arraigada, es probable encontrar una mayor presencia y apoyo al emprendimiento en las instituciones educativas. Estos países suelen brindar más recursos, programas de incubación y formación empresarial, así como una mentalidad más abierta hacia el riesgo y la innovación.

Pese a todo, es importante destacar que cada país tiene su propio contexto y desafíos específicos, por lo que se requiere un enfoque adaptado a las necesidades y características de cada lugar.

Emprendimiento y universidad

Desde las aulas universitarias es posible poner en marcha programas de educación en emprendimiento que brinden a los estudiantes una base sólida de conocimientos empresariales.

Estos programas permiten a los estudiantes adquirir habilidades prácticas, desarrollar ideas de negocio y establecer redes profesionales, preparándolos para emprender con éxito. Están además combinados con un enfoque práctico que incluye proyectos reales, mentoría y asesoramiento empresarial, y acceso a recursos y espacios de apoyo, a colaboraciones con la comunidad empresarial y concursos y eventos de emprendimiento.

Así se hace en el centro Universitario de los Altos de la Universidad de Guadalajara, México, que incorpora el emprendimiento de manera transversal en sus catorce programas académicos. Puede observarse que, tras una implantación desde el año 2021, la mentalidad de muchos estudiantes ha cambiado y se han creado empresas, registros de marcas e incubaciones.

Los factores que promueven el emprendimiento

La educación emprendedora se puede fomentar a través de los siguientes mecanismos:

  1. Acceso a recursos y financiamiento: es importante que los alumnos y ciudadanos emprendedores tengan acceso a recursos y financiamiento para poner en marcha sus ideas. Esto puede incluir programas de subvenciones, préstamos o inversiones destinados a apoyar proyectos emprendedores.

  2. Mentores y redes de apoyo: establecer conexiones con emprendedores exitosos y contar con mentores puede ser de gran ayuda. Estas personas pueden brindar orientación, compartir experiencias y proporcionar consejos prácticos sobre cómo superar desafíos en el mundo empresarial.

  3. Cultura de emprendimiento: promover una cultura de emprendimiento implica reconocer y valorar el espíritu emprendedor en la sociedad. Esto puede incluir la celebración de eventos empresariales, el reconocimiento de emprendedores destacados y la difusión de historias inspiradoras de éxito.

  4. Colaboración y sinergias: fomentar la colaboración entre emprendedores y diferentes sectores de la sociedad puede generar sinergias y fortalecer la economía local. Esto puede lograrse mediante la creación de espacios de coworking, incubadoras de empresas o la organización de eventos que fomenten la interacción y el intercambio de ideas.

  5. Resiliencia y aprendizaje continuo: el emprendimiento implica enfrentar desafíos y superar obstáculos. Es importante fomentar la resiliencia y el aprendizaje continuo entre los emprendedores, ya que esto les permitirá adaptarse a los cambios, aprender de los fracasos y seguir evolucionando en sus proyectos.

Del aula a la empresa

En las aulas se pueden realizar actividades que ayuden a lograr los objetivos mencionados previamente:

  1. Programas de educación emprendedora: estos programas pueden abarcar temas como la generación de ideas, la planificación de negocios, la gestión financiera, el marketing y las habilidades de liderazgo.

  2. Proyectos empresariales: integrar proyectos empresariales en el plan de estudios brinda a los alumnos la oportunidad de aplicar sus conocimientos y habilidades en un entorno práctico.

  3. Visitas a empresas y emprendedores locales: organizar visitas a empresas y emprendedores locales les dará a los alumnos una visión real del mundo empresarial. Pueden aprender de primera mano sobre los desafíos y las experiencias de los emprendedores, y obtener inspiración de personas exitosas en su comunidad.

  4. Mentores y asesores: estos profesionales pueden actuar como mentores y asesores para los alumnos, brindándoles orientación, consejos prácticos y compartiendo sus experiencias personales.

  5. Eventos y competencias empresariales: ferias empresariales, concursos de ideas de negocio o simulaciones de emprendimiento fomentarán la creatividad y la colaboración entre los alumnos.

  6. Enfoque en habilidades empresariales: además de las asignaturas tradicionales, se pueden impartir clases específicas sobre habilidades empresariales como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la comunicación efectiva, la negociación y la toma de decisiones. Estas habilidades son fundamentales para el éxito en el mundo empresarial.

  7. Emprendimiento social y sostenible: ayudar a los alumnos a comprender la importancia de crear negocios que tengan un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente.

Emprendimiento universitario

El emprendimiento en el ámbito universitario fomenta la creación y el desarrollo de ideas innovadoras. Los estudiantes emprendedores a menudo buscan soluciones nuevas y creativas a los desafíos existentes, lo que puede llevar a avances tecnológicos, mejoras en productos y servicios, y nuevas formas de abordar problemas sociales.

Además, puede generar empleo y crecimiento económico, ya que los emprendedores universitarios pueden convertirse en creadores de empleo al establecer sus propias empresas o startups. Al iniciar y hacer crecer negocios exitosos, contribuyen a la generación de empleo para la comunidad.

Otro de sus beneficios es la una mayor conexión entre la academia y la industria y la construcción de una mentalidad empresarial en los estudiantes que les anime a desarrollar habilidades como el pensamiento crítico, la toma de decisiones, la resolución de problemas y la creatividad, valiosas no solo en el ámbito empresarial, sino también en otros campos profesionales.

Solución de problemas sociales

Por último, un enfoque emprendedor en la universidad es fundamental para plantearse la solución de problemas sociales mediante la creación de proyectos y empresas que busquen soluciones innovadoras y sostenibles.

Los estudiantes, respaldados por la educación académica y el acceso a recursos universitarios, están en una posición única para generar ideas frescas y creativas y convertirlas en iniciativas con impacto social en áreas como la salud, la educación, el medio ambiente o el reparto de riqueza.

Por ejemplo, imaginemos que un grupo de estudiantes de ingeniería informática de una universidad se une para desarrollar una plataforma de aprendizaje en línea accesible y gratuita para personas de bajos recursos económicos. Así, utilizan su conocimiento tecnológico y su comprensión de los desafíos a los que se enfrentan las personas con recursos limitados (con la ayuda de organizaciones locales y ONGs que trabajan sobre el terreno), ayudando a cerrar la brecha educativa y brindando oportunidades de aprendizaje a personas que de otra manera no tendrían acceso a ellas.

El emprendimiento universitario puede desempeñar un papel vital en la solución de problemas sociales. Aprovechando la creatividad, el conocimiento y los recursos disponibles en las instituciones académicas de América latina y del mundo puede promover así un cambio positivo en la sociedad.The Conversation

Guillermo José Navarro del Toro, Profesor de Tiempo Completo de la Universidad de Guadalajara, Universidad de Guadalajara and Benjamín Villegas Alcantar, Profesor de asignatura del Departamento de Estudios Organizacionales, Universidad de Guadalajara

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.